viernes, 19 de diciembre de 2014

12 LA AURORA BOREAL Y EL NEVAZO GORDO


La Aurora Boreal
Este fenómeno meteorológico sucedió el miércoles 25 de enero de 1938. Los habitantes de Almaciles que fueron testigos de la aparición de aquel suceso cuentan que  empezó a verse a primeras horas de la noche en dirección noroeste (sierra de las Cabras), y poco a poco fue ampliando su radio de acción, hasta altas horas de la madrugada donde comenzó a reducir su efecto de forma progresiva hasta su desaparición.
Decían estas personas que aquello era «lo nunca visto» parecía como si se hubiera prendido fuego al cielo, no daban crédito a lo que estaban viendo sus ojos. Como consecuencia del pánico y el miedo que este fenómeno produjo, algunos vecinos se desplazaron a los montes cercanos a esconderse, otros cerraron las puertas y ventanas de sus casas y se encomendaron pensando que aquello era el final. Solo unos pocos atrevidos se quedaron hasta el último momento observando con cierta perplejidad aquel espectáculo de luces que presentaba la aurora boreal.
En la Loma de Angulo vivía Félix Arias con su familia, y aquella noche se encontraba en el cortijo un grupo de personas que trabajaban las tierras de aquella finca que en esos momentos estaba colectivizada. Pero fue tal el impacto producido por aquel suceso que todos quedaron sobrecogidos. Solo la intervención del mismo Félix, que tranquilizó a los allí presentes, hizo que no cundiera el pánico y vivieran aquellas horas con una tensa calma.
Efecto luminoso de la  aurora boreal.
En aquella época corrían malos tiempos, España se encontraba en plena Guerra Civil y en todas las familias se había instalado el miedo, la incertidumbre y la desesperación ante la sangría que estaba ocurriendo entre las dos Españas enfrentadas. Por ello, ante el intenso color rojizo que produjo el fenómeno, unos decían que aquella era la sangre de las criaturas que habían muerto en el frente; otros afirmaban que era un castigo divino y otra parte insinuaba que era el fin del mundo.
Todo parece indicar que ninguna persona de aquella época, incluidos las de mayor edad, vieron antes una aurora boreal o por lo menos con la intensidad que se produjo ésta.
El fenómeno fue visible en toda España y, según las crónicas, al igual que sucedió en esta comarca, el pánico y el miedo se adueñó de la mayoría de las personas que lo pudieron contemplar.
La Real Academia de la Lengua define a este fenómeno como meteoro luminoso que se observa cerca de los polos magnéticos, producidos por partículas cargadas eléctricamente que proceden de las erupciones solares.
El Nevazo Gordo
Nevada reciente en Almaciles. (Fotografía cedida por Pedro Martos).
Era la navidad del año 1944, o mejor dicho, la Pascua, que es como se conoce en Almaciles a esta festividad. Sin lugar a dudas la fiesta más importante que se celebraba en el pueblo, no solamente en lo religioso, sino en lo que tiene de lúdica, con sus costumbres y tradiciones populares. En la Noche Buena, con la Misa del Gallo se iniciaba el ciclo festivo, que consta de cuatro días, hasta el día 28, festividad de los Inocentes.
El día 24 de diciembre fue un día frío, aunque no tanto como los días anteriores, el cielo estaba cubierto y a últimas horas de la tarde quedó una suave templanza que muchos vecinos presagiaron como el inicio de una inminente nevada, como así ocurrió. A la salida de Misa del Gallo ya empezaban a caer los primeros copos de nieve.
Durante toda la noche estuvo nevando de forma ininterrumpida, conformándose una copiosa nevada de más de una pierna de espesor, aunque bien es verdad que en Almaciles se estaba acostumbrado a nevadas de este tipo. Pero esto no quedó así, pues durante los días 26 y 27 siguió nevando de manera intermitente; aunque fue el 28, día de los Inocentes, cuando se produjo la «apoteosis final». Según testimonios de algunas personas que vivieron aquel fenómeno, nevaba con tanta intensidad que no se veía más allá de dos varas, y los copos que caían eran como "la palma de la mano".
Ese estado se prolongó durante toda la tarde y noche, amaneciendo al día siguiente con un nevazo de tamaño descomunal de más de metro y medio de altura. Nadie de Almaciles ni de la comarca había visto nunca nada igual, quedó para los anales de la historia de esta tierra con el nombre del «Nevazo Gordo».
Aquello supuso para toda la zona, por si no había bastante con la dura posguerra que se estaba pasando, un gravísimo problema de supervivencia: falta de alimentos, asistencia médica y leña entre otros.
Durante los primeros días el caos fue total, por los intensos fríos que se produjeron, y al helarse la nieve  fuera imposible hacer trochas o caminos para poder desplazarse de un lugar a otro.
Debido al espesor y altura de nieve, superando en muchos casos las puertas de entrada a las casas, eran numerosas las personas que salían por balcones y ventanas del piso superior y caminaban sobre la superficie helada de la nieve a más de metro y medio o dos metros de altura. También fue necesario hacer túneles bajo la nieve para cruzar algunas calles con el fin de socorrerse entre los vecinos.
Había sitios donde se formaban «ventisqueros» y la nieve llegaba a los cuatro o cinco metros de espesor, uno de estos casos se dio en la Rambla Onda pues, según testimonios de algunos vecinos del cortijo de la Loma, esta rambla que tiene un desnivel de varios metros, se cruzaba a pie llano.
Uno de los colectivos que sufrió con más dureza las consecuencias de este nevazo fue el ganadero, que ante la imposibilidad de poder desplazarse a los porches y apriscos de ganado, agravado por la falta de comida, muchos «averíos» se vieron mermados o incluso desaparecieron.
Este nevazo también se llevó por delante varias vidas humanas a lo largo de  la zona afectada. Una de ellas fue un hombre de avanzada edad conocido como Ramón «Bocabierta» que, procedente del cortijo la Casa del Pino se dirigía a Almaciles, a donde no pudo llegar ya que falleció helado atrapado por la nieve y el frío en el lugar conocido como la Cuesta de Silverio.
También se produjeron numerosos costes materiales, entre ellos el derrumbe de varias casas, debido al peso de la nieve acumulada en sus tejados.
La flora y la fauna sufrieron igualmente las consecuencias del nevazo, muchos árboles quedaron destrozados por el peso de la nieve, y cuantiosos animales desaparecieron a causa del hambre. Aquellos a los que les cogió cerca de las zonas habitadas se refugiaron en los alrededores, incluso algunos de ellos, como liebres y conejos, se introducían en las propias casas en busca de alimento.
Ante el intenso frío y, acabadas las provisiones de leña para combatirlo, se talaron todos los árboles que había próximos al pueblo, los primeros fueron los numerosos ejemplares que bordeaban la carretera de Almaciles a la Venta.
Don Ramón García Sánchez, más conocido como el tío Ramón de Marco, propietario de abundantes tierras y casas, habilitó un local de su propiedad para repartir comida a las personas que ya habían agotado sus reservas alimenticias. Almaciles contaba en aquellos momentos con una población próxima los 1.500 habitantes.
Desde Almaciles, la visión que se percibía por los cuatro puntos cardinales era el de un inmenso manto blanco que se perdía en el horizonte. Esta situación duró unas tres semanas, a partir de las cuales, y a medida que la nieve se iba fundiendo, se observaban manchas oscuras que correspondían al terreno y a la vegetación que ya se había desprovisto de su túnica blanca.
A últimos de enero y principios de febrero,  pasado ya un mes, y aún cuando todavía quedaban lugares donde no se podía acceder, la vida cotidiana en Almaciles empezó poco a poco a normalizarse. Pues no hay que olvidar que en San José (19 de marzo) aún quedaban abundantes ventisqueros de nieve.
El Nevazo Gordo tuvo un radio de acción muy amplio, afectó en mayor o menor medida a todo el término municipal de Puebla de Don Fadrique y parte de Huéscar. Otras comarcas vecinas de los términos municipales de Moratalla, Caravaca, Nerpio, Santiago de la Espada, María y Vélez Blanco también se vieron afectadas.
Localidades como La Puebla, Almaciles, Cañada de la Cruz, Los Odres, El Hornico, El Moral, La junquera, Topares Bugejar, Pedrarias y otros muchos lugares sufrieron las inclemencias de aquel fenómeno meteorológico.
Y paradojas de la climatología; resulta que ya no volvió a caer una gota de agua más durante todo el año 1945. Fue como si todas las nubes se hubiesen conjurado para vaciar de una sola vez el líquido elemento reservado para todo el periodo anual, dejándolo caer de la forma más notoria, quizá para recordar que la naturaleza está ahí y que de una forma lenta pero continua va transformando el planeta Tierra como así ha sucedido a través de cientos, miles, millones de años.
Documentos que hablan de aquel acontecimiento
En los años 1944-1945 ocupaba el puesto de alcalde de Puebla de Don Fadrique don José García Castillo y como representante del concejo y máxima autoridad del pueblo, fue el que dio cuenta a las autoridades provinciales de la situación del luctuoso suceso, solicitando también peticiones de ayuda y socorro a estas mismas autoridades, así como apoyo y colaboración a los alcaldes de municipios colindantes, especialmente al de Huéscar.
La documentación existente se encuentra plasmada en oficios, telegramas, bandos y otros documentos que expresan la magnitud de esta catástrofe.
A continuación se muestra la transcripción de la nota que el Ayuntamiento de Puebla de Don Fadrique envió a la prensa de Granada a finales de enero de 1945, haciendo un balance de lo sucedido a consecuencia de la gran nevada.
Nota para su publicación en los periódicos “PATRIA” e “IDEAL”

En la madrugada del pasado día 25 del mes de diciembre, empezó a descargar sobre este término una nevada que llegó a alcanzar un espesor de metro y medio, cosa que los más ancianos de la población no habían conocido en ésta, creándose, con tal motivo, una situación difícil para las familias necesitadas y los trabajadores en paro, y con el fin de atender las referidas necesidades, por dicha alcaldía se procedió a hacer un reparto entre el vecindario pudiente para recabar fondos y artículos alimenticios, cuya colecta se llevo rápidamente efecto por elementos de la Falange, desplazados a los domicilios.

Con el producto recolectado durante los días 28 y 29 de dicho mes de diciembre, se repartieron 730 raciones a personal necesitado, consistiendo cada ración en medio kilo de patatas, un cuarto de kg. de garbanzos, trescientos gramos de harina, 300 gramos de pan, setenta y cinco gramos de matanza y ciento cuarenta gramos de aceite.

Persistiendo el temporal de nieve y con el fin de atender a los necesitados, se recabó auxilio del Exmo. Sr. Gobernador Civil, el que en principio donó 10.000 pesetas y posteriormente 7.500 pesetas, girando un nuevo reparto al vecindario pudiente, que se recaudó igualmente por camaradas de la Falange, con lo cual fue posible repartir durante los días 7 al 22 de enero, 1.350 raciones diarias de comida caliente y del 24 al 28 de dicho mes, 762 raciones diarias, con la ración de pan correspondiente. También con dichas cantidades se realizó la limpieza de las aceras de las calles de la población, restablecimiento de comunicaciones con el anejo de Almaciles, escarda de árboles de las carreteras, gracias al Sr. Ingeniero jefe de Obras Públicas, que permitió repartir entre el vecindario necesitado 30.000 kilos de leña.

También el Excmo. Sr Gobernador Civil dio facilidades para el transporte de víveres desde Huéscar en caballerías, el que satisfizo el importe del transporte.

Brigadas de obreros puestos por el Sr. Ingeniero Jefe de Obras Públicas, permitió restablecer el día 26 de enero la comunicación con Huéscar y el anejo de Almaciles.

Por el Servicio Nacional del Trigo y a través de la Hermandad de labradores, se han distribuido a los ganaderos necesitados de pienso para sus ganados, la cantidad de 20.000 kg. de cebada.

Organizado por el Sr. Alcalde que fue a la cabeza, se hizo una expedición compuesta por cincuenta hombres de la Falange, Frente de Juventudes y obreros de los Sindicatos, que transportaron los primeros víveres y socorros al anejo de Almaciles, Distante diez kilómetros, invirtiendo en el recorrido seis horas, en medio de grandes dificultades producidas por la ventisca. Los habitantes se encontraban en situación angustiosa, dándose el caso de que en algunas casas sus moradores tenían que salir por las ventanas y sacar las caballerías y ganados a través de túneles hechos bajo la nieve.

Con motivo de tal temporal han perecido infinidad de perdices, liebres y conejos, dándose el caso que, acosados por el hambre, cuervos, hurracas zorras y otros animales merodeaban por el pueblo, entrando en la población gran número de los primeros, llegándose a cazar más de 100 zorras y un lobo que pesó 50 kilógramos.

También se derrumbaron varios edificios, entre ellos, el salón de cine titulado “Salón Liberato”, no habiendo ocasionado desgracias personales.

En el término ha habido que lamentar la defunción de un hombre, por el hielo, pues se llegaron a registrar 19 grados bajo cero.

Entre los donativos más salientes, por la cantidad y espontaneidad, figuran los enviados por el Excmo. Sr. Arzobispo de Toledo; el de D. Pedro Bañón Pascual y la Hermandad Religiosa de San Antonio Abad, de esta localidad, que con motivo de la festividad a dicho santo, costeó el pan suministrado a las familias necesitadas los días 16 y 17 de enero.

El Alcalde, D. José García Castillo, desde estas columnas hace constar su agradecimiento personal y sincero en nombre de las familias necesitadas, a todos los organismos oficiales, Alcalde de Huéscar, D. Manuel Rodríguez Penalva y a todo el vecindario que han contribuido a solucionar el problema creado por la enorme nevada.

 Hay que recordar no obstante, que la mayor parte de España también estuvo inmersa  en una intensa ola de frío y nieve, como así describe la prensa y las crónicas de la época
Diario ABC. Martes 16 de enero de 1945.
TEMPORAL DE FRIO Y NIEVE  ESPAÑA.
    El duro temporal de frío y nieve que está azotando a España desde los últimos días del pasado diciembre, más bien que disminuir, va en aumento, y sin trazas de mejorar. En Madrid ha amanecido el lunes con las mismas características de los días anteriores. Las calles están cubiertas de nieve helada y el transito es peligrosísimo.
    De provincias, las noticias que se reciben acusan la persistencia y el temporal a todas las regiones. El domingo ha nevado en poblaciones como Sevilla, Córdoba y Murcia, donde este fenómeno se da en muy raras ocasiones. Se han registrado temperaturas de hasta 16 grados bajo cero.
   Boletín mensual climatológico. Enero 1945: «Se informa en la prensa de la situación desesperada en algunos pueblos de la provincia de Granada con el hundimiento de tres casas en Puebla de Don Fadrique y el desplome de otras viviendas en algunos poblados campesinos del término municipal de Caravaca, todo ello por el peso de la nieve que alcanzaba en muchos puntos espesores de hasta un metro y medio. Fuertes nevadas en las sierras de Espuña, Carrascoy y Carche y gran temporal de nieve en Almería, principalmente en las localidades de Vélez Blanco, Vélez Rubio y Chirivel»
    El documento que figura a continuación corresponde a una lista de aserradores de la Puebla, que fueron reclutados por las autoridades para que podaran los árboles de obras públicas y montes próximos propiedad del municipio, con el fin de facilitar leña a las familias necesitadas.
Al final de dicho documento se indica por error el año 1944 en vez del 1945.




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Fuente:
1. Archivo  Municipal de Puebla D. Fadrique
2. Hemeroteca Nacional








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